Drácula
Bram Stoker · 1897
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Bram Stoker era gerente de teatro en Londres, no un escritor de tiempo completo, cuando en 1897 publicó una novela de vampiros que terminó definiendo, para siempre, cómo Occidente imagina al no-muerto elegante y aterrador. Drácula no fue el primer relato de vampiros, pero sí el que fijó el molde.
Por qué lo recomienda Isabel Allende
Isabel Allende incluyó esta novela entre sus seis libros favoritos en una entrevista a The Week (2014), con una confesión poco solemne: “Todos conocemos esta novela victoriana macabra, cargada de insinuaciones sexuales, suspenso, paranoia cristiana, sangre, misterio y hasta un loco zoófago. ¿Qué hay para no querer? Está mal escrita, pero la historia me sigue fascinando hasta el día de hoy.” Es un dato revelador viniendo de una de las grandes narradoras del realismo mágico: Allende no la recomienda como modelo de prosa, sino como una máquina narrativa que sigue funcionando después de más de un siglo, algo que le importa tanto o más que el estilo.
De qué trata
La novela está armada como un collage de diarios, cartas y recortes de diario: Jonathan Harker, un joven abogado inglés, viaja a Transilvania para cerrar una operación inmobiliaria con el misterioso Conde Drácula, y pronto descubre que es prisionero en su castillo y que su anfitrión no es humano. La acción se traslada después a Inglaterra, donde Drácula desembarca para expandir su influencia, y un grupo liderado por el profesor Van Helsing —experto en folclore y ciencia por igual— se organiza para detenerlo antes de que convierta a más víctimas, entre ellas Lucy y Mina, las dos mujeres centrales de la trama.
El vampiro como ansiedad victoriana
Lo que hizo perdurar a esta novela no es solo el personaje del Conde, sino todo lo que carga simbólicamente: la ansiedad victoriana ante la sexualidad femenina liberada, el miedo a lo extranjero que llega desde el Este a “contaminar” Inglaterra, la tensión entre ciencia moderna y superstición antigua. Stoker mezcla todo eso en una estructura epistolar que, leída hoy, sigue generando la sensación de estar armando un rompecabezas junto a los personajes, documento por documento.
Para quién es
Para lectores de terror gótico y para quienes quieran ir a la fuente del mito vampírico antes de todas sus versiones posteriores, de cine y de literatura. Para quienes disfrutan las novelas epistolares y el suspenso construido a partir de fragmentos. Y para cualquiera que busque una lectura clásica que, más de cien años después, sigue siendo genuinamente inquietante.
Edición en español: Drácula, Alianza Editorial (traducción de Francisco Torres Oliver).