Herzog
Saul Bellow · 1964
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Moses Herzog, profesor universitario, acaba de separarse de su segunda esposa, que lo engañó con su mejor amigo, y reacciona de la única forma que se le ocurre: encerrado en su vieja casa de campo, empieza a escribir cartas. A su ex mujer, a sus amigos, a políticos, a filósofos muertos, a Dios. Ninguna la envía. Con ese torrente de correspondencia jamás despachada, Saul Bellow construyó una de las novelas centrales de la literatura estadounidense del siglo XX y ganó el National Book Award.
Por qué lo recomienda Mario Vargas Llosa
Vargas Llosa reseñó Herzog en La verdad de las mentiras (1990), su libro de ensayos sobre las novelas que más marcaron su formación como narrador. Lo que le interesó fue el artificio narrativo de Bellow: usar las cartas no enviadas de un intelectual al borde del colapso como excusa para desplegar, sin perder nunca el humor, todo un inventario de las ideas —filosóficas, políticas, sentimentales— con las que Occidente intentó explicarse a sí mismo en el siglo XX. Para Vargas Llosa, esa capacidad de convertir la crisis privada de un solo hombre en un mapa de la inteligencia de su época es uno de los grandes logros de la novela intelectual moderna.
De qué trata
Entre recuerdos de sus dos matrimonios, de su infancia en un barrio judío de inmigrantes en Montreal y de sus propias ambiciones académicas frustradas, Herzog redacta cartas cada vez más delirantes: le escribe a Heidegger, a Nietzsche, a Eisenhower, a su psicoanalista. Es un hombre que necesita pensar en voz alta para no derrumbarse, y esas cartas —brillantes, autoirónicas, desesperadas— son el registro de una mente en plena reconstrucción de sí misma.
Pensar por escrito como forma de sobrevivir
Lo que vuelve entrañable a Herzog, más allá de su erudición desbordante, es que nunca deja de ser ridículo: se sabe patético escribiéndole cartas a Spinoza en medio de una crisis de los cuarenta, y esa autoconciencia cómica es lo que impide que la novela caiga en la solemnidad del intelectual atormentado. Pensar, para Herzog, es la única terapia disponible.
Para quién es
Para lectores de la gran novela judeoamericana del siglo XX, junto a Philip Roth y Bernard Malamud, y para quienes disfrutan las novelas que combinan crisis personal con una erudición genuina, sin solemnidad.
Edición en español: Herzog, Galaxia Gutenberg (traducción de Vicente Campos).