La fuerza de la quietud
Bob Roth · 2018
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La meditación trascendental arrastra una fama complicada: los Beatles, los gurús de los setenta, las cuotas de los cursos. Bob Roth lleva más de cuatro décadas enseñándola y en este libro hace algo bastante simple pero poco frecuente: explicarla en términos concretos, sin mística de por medio, para gente que tiene veinte minutos y bastante escepticismo.
Por qué lo recomienda Ray Dalio
Este es uno de los casos donde la recomendación tiene una historia detrás bien documentada. Dalio practica meditación trascendental desde 1969 —empezó a los veinte años, después de leer sobre los Beatles y su viaje a la India— y viene diciendo desde hace décadas que es el factor individual más importante de cualquier éxito que haya tenido. No es una frase de ocasión: la repite en entrevistas, la menciona en Principios y llegó a pagar el curso a los empleados de Bridgewater que quisieran aprenderla.
Su recomendación concreta de este libro aparece como endoso de contratapa —dice que Roth destila magistralmente la esencia de la técnica— así que es un blurb, no una reseña extensa. Pero es de los blurbs con más peso del catálogo, porque viene de alguien que hace lo que el libro enseña desde hace más de cincuenta años.
De qué trata
Roth explica qué es la meditación trascendental, en qué se diferencia de la atención plena y de las técnicas de concentración, y qué pasa fisiológicamente cuando la practicás. Se apoya en investigación sobre reducción de cortisol, presión arterial y estrés postraumático, y cuenta el trabajo de su fundación llevando la técnica a poblaciones bastante alejadas del estereotipo del meditador: veteranos de guerra, alumnos de escuelas públicas, personas que salen de situaciones de violencia.
No es concentrarse, es soltar
La distinción que ordena el libro es esta: la mayoría de la gente cree que meditar es esforzarse por vaciar la mente o por concentrarse en la respiración, y fracasa a los tres minutos. Roth insiste en que la TM va exactamente en la dirección contraria —no hay esfuerzo, no hay control, no hay que “hacerlo bien”— y que por eso funciona con gente a la que las otras técnicas le resultaron imposibles. Es un argumento de diseño más que de espiritualidad.
Para quién es
Para el que probó meditar, no pudo, y lo archivó como algo que no es para él. También para el lector práctico que quiere entender la técnica antes de decidir si vale la pena pagar el curso: Roth es transparente en que la TM se enseña de forma personalizada y paga, y el libro no reemplaza eso.
Edición en español: La fuerza de la quietud, Aguilar.