Atrévete a no gustar
Ichiro Kishimi y Fumitake Koga · 2013
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En Japón fue un fenómeno: más de tres millones de copias vendidas de un libro que explica psicología a través de un recurso antiguo, el diálogo socrático, entre un filósofo y un joven frustrado. El tema de fondo son las ideas del psiquiatra austríaco Alfred Adler, hoy bastante menos conocido que Freud o Jung, pero cuya obra —según Kishimi y Koga— tiene mucho más para decirle a alguien que quiere vivir mejor hoy.
Por qué lo recomiendan Derek Sivers y Marc Andreessen
Sivers documenta cada libro que termina en sivers.org/book con una nota del 1 al 10, y a este lo puso en el tope de su escala. Le atrae particularmente la tesis central de Adler que el libro desarrolla: que casi todos nuestros problemas son problemas interpersonales, y que buena parte del sufrimiento viene de vivir pendiente de la aprobación ajena. Es el tipo de idea incómoda que Sivers suele destacar en sus reseñas más entusiastas. Marc Andreessen, que además de inversor es un lector voraz de psicología aplicada a la vida y las relaciones —no solo de management o estrategia—, encuentra en este libro un enfoque distinto al de la autoayuda convencional: la idea adleriana de separar “mi tarea” de “la tarea del otro” ofrece un marco práctico más que motivacional, en línea con su gusto por modelos que se pueden aplicar directamente a decisiones concretas. También lo recomienda Andrew Huberman.
De qué trata
La estructura es una serie de conversaciones nocturnas entre un joven escéptico y un filósofo adleriano, a lo largo de varias visitas. El joven llega discutiendo, convencido de que el pasado lo determina; el filósofo va desarmando esa idea capítulo a capítulo, con la tesis de que el sufrimiento psicológico es una elección presente, no una condena del trauma. Es denso en ideas pero liviano en forma: se lee casi como una novela.
La libertad de que no te quieran todos
El concepto que le da título al libro es también el más provocador: buena parte de la infelicidad viene de gastar energía en gustarle a todo el mundo. Adler —vía Kishimi y Koga— plantea que separar “mi tarea” de “la tarea del otro” (incluida su opinión sobre mí) es la base de una vida más libre, aunque implique, a veces, caerle mal a alguien.
Para quién es
Para quien vive pendiente de la validación ajena, o para quien ya conoce la terapia cognitivo-conductual y quiere una puerta de entrada distinta, más filosófica, a las mismas preguntas.
Edición en español: Atrévete a no gustar, Planeta (traducción de Montserrat Asensio Fernández).