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La casa de las bellas durmientesLa casa de las bellas durmientes — Yasunari Kawabata
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La casa de las bellas durmientes

Yasunari Kawabata · 1961

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Yasunari Kawabata fue el primer escritor japonés en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1968, y La casa de las bellas durmientes es una de sus obras más inquietantes: una nouvelle breve, casi hipnótica, que se lee de un tirón y que después cuesta sacarse de encima.

Por qué lo recomienda Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa lo reseñó en su libro de ensayos La verdad de las mentiras (1990), sobre las novelas que marcaron su formación como lector y narrador. Le interesaba especialmente la capacidad de Kawabata para construir, con una prosa serena y casi minimalista, un territorio narrativo cargado de erotismo, muerte y melancolía sin necesidad de un solo gesto explícito. Es el tipo de economía formal que Vargas Llosa admiraba en los grandes narradores orientales: decir mucho más de lo que efectivamente se cuenta, dejando que el lector complete el resto con su propia inquietud.

De qué trata

Eguchi tiene 67 años y llega, recomendado por un conocido, a una casa clandestina donde hombres mayores pueden pasar la noche junto a jóvenes que duermen un sueño artificial e ininterrumpido, sin que medie ningún contacto sexual: la regla de la casa es absoluta. A lo largo de varias visitas, Eguchi se tiende junto a distintas muchachas dormidas y, mientras las observa respirar, repasa su propia vida —las mujeres que amó, la madre que perdió, la vejez que ya no puede negar—. La casa funciona como un espejo: no ofrece placer sino la certeza incómoda de la propia decadencia.

La belleza como cercanía a la muerte

Kawabata trabaja una idea que atraviesa buena parte de su obra: la belleza extrema —la de un cuerpo joven y dormido, indefenso— está siempre a un paso de la muerte, y esa cercanía es lo que la vuelve insoportablemente conmovedora. No hay redención posible para Eguchi; solo la contemplación de lo que ya no puede tener.

Para quién es

Para lectores que buscan una lectura corta pero densa, más cercana a la poesía en prosa que a la novela tradicional, y que no le teman a un libro que incomoda a propósito. Si te gustó el tono contenido de El extranjero de Camus, esta nouvelle te va a resultar familiar.

Edición en español: La casa de las bellas durmientes, Austral.