Los Imperdibles
El viejo y el marEl viejo y el mar — Ernest Hemingway
Ver en Amazon

Enlace de afiliado · precio y disponibilidad en Amazon

También en Kindle

El viejo y el mar

Ernest Hemingway · 1952

¿Preferís escucharlo?

Escuchá «El viejo y el mar» gratis con una prueba de Audible.

Probar gratis

Ochenta y cuatro días sin pescar nada. Santiago, un pescador viejo y solo en la costa cubana, sale una vez más al mar y engancha un pez tan grande que tarda tres días en vencerlo, solo para ver cómo los tiburones se lo devoran en el camino de vuelta. Con esa historia mínima, Ernest Hemingway escribió la novela que le valió el Pulitzer y aceleró su Nobel.

Por qué lo recomienda Mario Vargas Llosa

Vargas Llosa reseñó El viejo y el mar en La verdad de las mentiras (1990), su libro de ensayos sobre las novelas del siglo XX que marcaron su formación como lector y narrador. Le interesaba, sobre todo, la economía del “estilo telegráfico” de Hemingway: frases cortas, verbos concretos, casi nada de adjetivación, y sin embargo una carga simbólica enorme detrás de una historia que en la superficie es solo un hombre viejo peleando con un pez. Esa capacidad de decir mucho diciendo poco —el famoso “principio del iceberg” de Hemingway— fue una de las lecciones técnicas que Vargas Llosa más valoró de la narrativa norteamericana del siglo XX.

De qué trata

Santiago, un pescador cubano ya mayor, lleva casi tres meses sin suerte cuando por fin engancha un marlín gigantesco en el Golfo de México. La pelea dura tres días y tres noches, mar adentro, sin comida ni descanso, con las manos destrozadas por la cuerda. Cuando por fin logra matar al pez y atarlo a su bote, los tiburones lo devoran en el trayecto de regreso: Santiago llega a la costa con apenas el esqueleto, pero también con algo que no le pueden quitar.

La dignidad de perder bien

La novela no es sobre ganar: Santiago vuelve sin el pez, prácticamente derrotado en términos materiales. Lo que Hemingway pone en el centro es la entereza con la que su protagonista sostiene la lucha, aun sabiendo que las probabilidades están en contra. “Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”, piensa Santiago en un pasaje que resume el libro entero: la derrota física no cancela la victoria moral de haber peleado bien.

Para quién es

Para lectores que buscan una novela corta, casi una parábola, sobre perseverancia y dignidad. Se lee en una tarde y funciona como la puerta de entrada ideal a Hemingway.

Edición en español: El viejo y el mar, Debolsillo (traducción de Miguel Temprano García).