El tambor de hojalata
Günter Grass · 1959
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Oskar Matzerath tiene tres años cuando decide que no quiere seguir creciendo, se tira por una escalera para provocarse la caída de crecimiento y pasa las siguientes décadas con cuerpo de niño, un tambor de hojalata y una voz capaz de destrozar el vidrio a los gritos. Con esa premisa, Günter Grass abrió su Trilogía de Danzig y se convirtió, de un solo golpe, en el escritor que reinventó la narrativa alemana de posguerra.
Por qué lo recomienda Mario Vargas Llosa
Vargas Llosa reseñó El tambor de hojalata en La verdad de las mentiras (1990), el libro donde repasó las novelas que más marcaron su formación como lector y narrador. Lo que lo deslumbró fue la audacia formal de Grass: usar a un narrador imposible —un enano que se niega a crecer y que cuenta la historia desde un manicomio— para atravesar el ascenso del nazismo, la guerra y la culpa alemana de posguerra sin caer nunca en el tono solemne del gran relato histórico. Esa mezcla de grotesco, humor negro y tragedia real es, para Vargas Llosa, una de las demostraciones más completas de hasta dónde puede estirarse la libertad de la novela.
De qué trata
Desde su cama en un hospital psiquiátrico, Oskar repasa su vida en la ciudad de Danzig: la infancia detenida a propósito, el tambor que no suelta nunca, el grito que rompe cristales cuando algo lo perturba, y el desfile de personajes —su madre, sus dos posibles padres, los vecinos— que van cayendo bajo el nazismo mientras él observa todo desde su estatura de niño eterno. Es una novela histórica contada desde el punto de vista menos confiable posible, y por eso mismo más perturbadora.
El enano como testigo incómodo de la Historia
La decisión de Grass de narrar el horror del nazismo a través de un niño-adulto que se niega a participar del mundo de los grandes es, en el fondo, una alegoría sobre la responsabilidad colectiva alemana: todos a su alrededor “crecieron” hacia la complicidad, mientras Oskar se refugió en una infancia artificial para no tener que decidir. Esa ambigüedad moral, nunca resuelta del todo, es lo que vuelve incómoda —y necesaria— a la novela.
Para quién es
Para lectores dispuestos a una narrativa formalmente audaz, para quienes buscan literatura alemana de posguerra que no esquive la culpa histórica, y para admiradores del realismo mágico aplicado a la tragedia europea del siglo XX.
Edición en español: El tambor de hojalata, Alfaguara.