Decide y apuesta
Annie Duke · 2018
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Annie Duke jugó al póker profesional durante casi dos décadas antes de convertirse en escritora y consultora sobre toma de decisiones, y este libro es la traducción directa de esa experiencia: en el póker, como en la vida, una buena decisión puede salir mal y una mala decisión puede salir bien, y confundir las dos cosas es uno de los errores de razonamiento más comunes que existen.
Por qué lo recomiendan Derek Sivers y Marc Andreessen
En su archivo de reseñas de sivers.org/book, donde deja nota y comentario de cada libro que termina, Sivers le dio a este un 9. Lo que destaca es justamente la distinción entre proceso y resultado: evaluamos nuestras decisiones pasadas mirando cómo terminaron (“me fue bien, entonces decidí bien”), cuando en realidad habría que evaluar si la decisión era razonable con la información que teníamos en ese momento, más allá del azar que intervino después. Es un marco mental que encaja con la costumbre de Sivers de tomar decisiones grandes —como vender su empresa— basándose en principios y no en cómo salieron las últimas apuestas.
Marc Andreessen tiene la costumbre de evaluar sus inversiones en términos probabilísticos, no de certezas binarias: el mismo tipo de razonamiento que describe Duke se aplica casi calcado al venture capital, donde la mayoría de las apuestas individuales fallan pero el proceso de decisión detrás puede haber sido igual de correcto. Separar la calidad de una decisión de cómo terminó resultando es, para alguien que vive apostando a fundadores en etapa temprana, más que una curiosidad de póker.
De qué trata
Duke usa el póker como laboratorio porque ahí la incertidumbre es innegable: nadie puede controlar qué carta sale. A partir de eso construye un método para pensar en términos de probabilidades en vez de certezas, apostar mentalmente por distintos escenarios, y llevar la cuenta de las propias decisiones sin dejarse engañar por el resultado final, sea bueno o malo.
Pensar en apuestas, no en certezas
La idea central es tratar cada decisión como una apuesta con información incompleta: en vez de decir “estoy seguro de que esto va a funcionar”, conviene decir “le doy un 70% de probabilidad, y por eso decido así”. Ese cambio de lenguaje —de certeza a probabilidad— vuelve más fácil aprender de los errores sin castigarse de más, y de los aciertos sin atribuirse mérito de más.
Para quién es
Para quien toma decisiones importantes bajo incertidumbre —inversores, emprendedores, gente en cargos de liderazgo— y quiere dejar de juzgarse (o juzgar a otros) solo por cómo terminaron las cosas.
Edición en español: Decide y apuesta: Toma mejores decisiones y enfréntate a la incertidumbre, Ediciones Península.